Advierto que el siguiente decálogo no es de mi autoría.
Mantengo un discreto silencio acerca del autor en la seguridad de que no le
gustará significarse en un blog eminente psicológico. El autor abarca la
existencia total, y aquello que reverdece tras el tiempo… Ahora bien, lo que es
válido para la dimensión diametralmente opuesta al tiempo, ha de cubrir la
hondura del hombre –su psicología-, y su felicidad.
Y la felicidad y la serenidad van de la mano.
Dice así:
1.- Solo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin
pretender resolver el problema de mi vida de una vez.
2.- Solo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto:
cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o
disciplinar a nadie, sino a mí mismo.
3.- Solo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido
creado para la felicidad, no solo en el otro mundo, sino en este también.
4.- Solo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin
pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.
5.- Solo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una
buena lectura, recordando que la buena lectura es alimento para el alma, como
lo necesita el cuerpo.
6.- Solo por hoy haré una buena acción y no la diré a nadie.
7.- Solo por hoy haré al menos una cosa que no desee hacer;
y si me sintiera herido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.
8.- Solo por hoy me haré un programa detallado, aunque no lo
cumpla. Me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9.- Solo por hoy creeré firmemente que la buena providencia
de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
10.- Solo por hoy no tendré temores. De manera particular no
tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.
El autor sostiene la eficacia de estas acciones sobre el siguiente
razonamiento: puedo hacer bien durante doce horas, lo que me descorazonaría
tener que hacerlo durante toda la vida. Argumento válido, y decisivo. Solemos
tender a apurar la felicidad como un estado, sin embargo, la felicidad es mejor
saborearla sorbo a sorbo. Pues así se engarza la vida, de trecho en trecho, de
tramo en tramo; momentos de bonanza, momentos de tristura…
Por eso el autor comienza cada consejo con ese “solo por
hoy”…, porque únicamente el hoy es el humus
de la felicidad, y la serenidad. Hoy es el tiempo para emborracharse de vida.
Ayer ya pasó, y mañana… Dios dirá.
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